Cuando un ser muere, su alma (osea, el pedazo desprendido del cúmulo energético que experimenta distintas lecciones hasta volver a su lugar de origen que es: el mismo cúmulo) pasa por un período de transición. Este decide que experiencias aprender ahora (guiado por el destino, pero de eso luego se hablará).
Si decide que le quedaron asuntos inconclusos probablemente reencarne rápido. Quizás se tome un tiempo para meditar lo que aprendió en la vida transcurrida.O quizás vague un rato por el mundo y las dimensiones (si está preparado).
En su vagabundeo el alma puede presentarse en forma inmaterial, ningún ser vivo la puede ver ni tocar, aunque si pueden sentirla, por eso mucha gente siente presencias en el lugar donde alguien se murió; porque su alma está en ese lugar, o para rememorar, o porque está perdida, o por otras razones.
También el alma puede elegir habitar un ser no viviente, utilizarlo como su refugio.
Todo vibra, puede que en una vibración más concentrada o más dispersa en sus partículas. Lo que vibra más concentrado es lo que conocemos como objetos sólidos, estos objetos sólidos pueden contener partículas que vibren más dispersamente. El alma vibra dispersamente (las partículas están más separadas, aunque sean partículas inmateriales, lo que importa no es de qué estén hechas, sino como se dispongan) por lo tanto puede infiltrarse en objetos sólidos.
Los objetos sólidos, al no tener vida, no hay nada que los una al alma que decida habitarlos, por lo tanto, este puede entrar y salir cuando quiera.
La conclusión es: el alma puede infiltrarse en objetos sólidos. Un televisor, por ejemplo, puede contener un alma, como puede que no. Si el objeto contiene un alma produce una vibración diferente, porque tiene 2 vibraciones a la vez, la concentrada y la dispersa.
Generalmente las almas elijen objetos que sean preciados o minerales (por eso las piedras vibran tan intensamente).
Muchos objetos que se consideran malditos, es por la vibración que les dá el alma, así como también los objetos sagrados o milagrosos. Su poder también es potenciado por la energía que les transmiten los que se asustan o alegran por la cualidad que poseen.
¿Por qué un alma eligiría habitar un objeto? La respuesta que más nos satisface es: para experimentar cosas que de otra forma o no se pueden o no se les ocurre cómo. Muchas veces se quiere estudiar algo en particular pero hay que hacer que algo pase para poder estudiarlo, uno establece las variables. Es por eso que quizás, por ejemplo, un alma puede elegir habitar un peluche para estudiar el cariño, la vibración que produce llama la atención del niño, que lo puede tratar como a un ser vivo. Si, dirán, pero puede para eso reencarnar en un gato, pero de esa forma va a tener que aprender muchas cosas más para las que quizás no está preparado, este alma, por el momento, SÓLO quiere estudiar el cariño, sin tener que soportar toda una vida. Del peluche puede entrar y salir cuando quiera. También pueden decir que para eso vuelve como fantasma y recorre las casas buscando ejemplos de cariño, pero en este caso el alma solamente es una espectadora, habitando el peluche es protagonista, y las experiencias de uno se sienten más profundamente que las de los demás.
Concentrándose, también es posible llamar a un alma a habitar un objeto.Tratar a un objeto de forma especial es como poner un aviso de empleo en el diario; las almas sienten la oportunidad y son llamadas por la atracción que les genera un objeto que parece tener más probabilidades de enseñarles una lección que otros.